Bendita Meritocracia

Eso dijo la Maite. Yo no tuve palabras. Me dio rabia. Una mezcla de rabia y pena. Una triste decepción. Como cuando te das cuenta de que los sueños son sólo eso.
Creo haber jurado más de alguna vez que no lo haría. Que, por muy grande la presión, yo no cedería. No existe razón alguna más que la discriminación, para exigir foto en un CV! Si no lo hacía yo, ¿quien?.
Puede parecer una tontera. Tal vez lo es. Pero al final de esas cosas se arma uno. De pequeños detalles que forman la personalidad, que reflejan las convicciones y que te ilusionan.
Y la sociedad es exigente. Hay poco espacio para elegir. Los márgenes son chicos. Ser o pertenecer.
Por muy repetido que suene el tema, no deja de ser doloroso. Cuando vi Se Arrienda, por ejemplo, me pareció un poco exagerado quizás. Ahora concluyo, que era sólo que el problema no era mío. Otra época, otra profesión. Pero al final es lo mismo. Si bien no quise ser cantante y elegí el título menos conflictivo la decisión es la misma.
Y, aunque tremendamente frustrante, es bastante obvia. No tengo opciones. Tendré que ceder.
Espero no tener que seguir resignandome decepcionada. Espero que todo sea por un mejor final.

